
El servicio que prestamos los administradores de fincas debe enfocarse como una actitud cualitativa y diferencial. Tenemos una oportunidad que el cliente nos ofrece de atenderle asesorarle, administrar y gestionar sus recursos desde nuestro ámbito profesional.
Esta oportunidad de contacto y de relación con el ese cliente a través del tiempo, y por consiguiente un modo de merecer su confianza y su fidelidad.
El servicio que prestamos, en la mayoría de las ocasiones, no es puntual y se realiza a través de nuestro equipo humano, por esa razón, servicio y calidad son indisociables, ya que si el servicio es deficiente, es un mal servicio.
Hemos de tener en cuenta, y los expertos así lo indican, que la calidad de un producto o servicio es la calidad según la percibe el cliente.
La administración de fincas es un negocio de intangibles, pero la prestación de nuestros servicios es un hecho real y palpable, y una experiencia desde el punto de vista de quien lo recibe.
No debemos olvidar que la calidad se construye, o se destruye, en la primera línea. La línea de interacción con el cliente, a través del servicio que prestamos en el día a día.
En otras ocasiones he hecho referencia a algunos aspectos que nuestra conducta empresarial en las empresas de administración de fincas debemos tener, básicamente basados en tres orientaciones básicas:
Hay tres puntos que debemos tener en cuenta, pues se relacionan directamente con la calidad que ofrecemos:
Detectados estos puntos básicos para una mejora en la calidad, es el momento de trabajar en ellos y ofrecer un servicio de calidad que nos aporte prestigio en nuestro sector.








