
Al trabajar en equipo, cuando algo sale mal, es muy común reaccionar buscando un culpable. Pero… ¿qué ganamos con eso?
El señalar con el dedo al “culpable” tiene las siguientes consecuencias:
Esto afecta a la confianza y genera un estrés añadido a la persona en cuestión.
¡Hey! Pero cuando hacemos algo bien, ¿acaso no gana todo el equipo?Cuando todo sale bien, cuando el trabajo se ha finalizado correctamente y hemos alcanzado nuestras metas, ¿no ha sido gracias al esfuerzo y el trabajo de todos? Cuando pierde nuestro equipo de futbol: “Pero como han podido fallar, ¡qué malos son!“, pero cuando gana…
“¡Hemos ganado! ¡Somos los campeones!”
¿No debería entonces ser responsabilidad de todos el no haber cumplido los objetivos?
Compartir las alegrías tiene muchas ventajas pero compartir los tropiezos también las tiene, vamos a ver algunas razones para no personalizar los errores en un solo individuo:
“Los logros de una organización son los resultados del esfuerzo combinado de cada individuo”








